Lazare Eloundou Assomo
Director del Patrimonio Mundial, Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO
Estimados colegas y amigos: nuestra salud está profundamente relacionada con la naturaleza, desde las plantas que utilizamos con fines medicinales hasta los ecosistemas que sustentan la vida.
Proteger la biodiversidad también significa proteger el bienestar humano.
El 3 de marzo celebramos el Día Mundial de la Vida Silvestre, en estrecha consonancia con los objetivos de la Convención del Patrimonio Mundial, en particular la protección de los sitios que conservan especies vegetales importantes, bajo el lema «Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia».
El Día Mundial de la Vida Silvestre 2026 llama la atención sobre el papel fundamental que desempeñan estas plantas en la intersección entre la salud, la cultura, la biodiversidad y los medios de vida sostenibles.
En consonancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3, las plantas medicinales y aromáticas desempeñan un papel vital en la salud humana, el patrimonio cultural y el equilibrio ecológico.
Sustentan la medicina tradicional y moderna, apoyan los medios de vida de las comunidades y las economías locales, y contribuyen a la biodiversidad al proporcionar recursos esenciales para los polinizadores y otras especies.
Además, los conocimientos y las prácticas de las comunidades locales suelen estar íntimamente ligados a ellas, al igual que sus medios de vida.
Sin embargo, en muchos lugares, incluidos los sitios del Patrimonio Mundial, estas plantas se enfrentan a amenazas crecientes debido a la pérdida de hábitat, la sobreexplotación, el cambio climático y el comercio ilegal.
El Día Mundial de la Vida Silvestre 2026 ofrece una oportunidad para celebrar los esfuerzos de conservación, fortalecer el conocimiento y la concienciación, y promover la colaboración entre los gobiernos, los pueblos indígenas y las comunidades locales, y otras partes interesadas con el fin de avanzar en la conservación y protección de las plantas medicinales y aromáticas, entre otras.
También demuestra que la colaboración entre países a través de acuerdos como la Convención del Patrimonio Mundial y el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal es esencial para garantizar el uso sostenible y la protección de estos recursos inestimables.
La publicación recientemente lanzada por la UNESCO, Conocimientos indígenas, lugares ancestrales: Navegando por el cambio en los sitios designados por la UNESCO, destaca el papel central de los pueblos indígenas y las comunidades locales como depositarios del conocimiento y guardianes de la biodiversidad.
Una de las historias que aparecen en este libro, procedente del sitio del Patrimonio Mundial de Pimachiowin Aki en Canadá, nos recuerda que la tierra contiene tanta medicina que el pueblo Anishinaabe la considera la mayor farmacia de la Tierra, tal y como expresó un representante de la comunidad indígena.
En esta ocasión, reafirmemos nuestro compromiso colectivo de salvaguardar las plantas medicinales y aromáticas, no solo por los beneficios para la salud que aportan hoy en día, sino también por el patrimonio que encarnan, los conocimientos y prácticas ambientales y culturales íntimamente relacionados con ellas y los medios de vida que sustentan para las generaciones venideras.
Gracias.